Por Sandra Espinar Bernabé.
Mi dulce niña no quiere ser princesa
mi dulce niña prefiere ser heroína
de un mundo propio
de sueños propios
de vida propia
Te voy a contar, niña alada
que eres guerrera desde el principio,
que enfrentaste más de 270 batallas en el proceso
y que las ganaste TODAS
antes de llegar a este mundo.
A veces, cuando extenuada en el campo de batalla
me dejaba
abatir,
tú dentro mío
agitabas tus alitas de quetzal...
Entonces, despertaba del breve letargo
y, con el corazón
destrozado, intentaba volver,
agitar mis alas, levantar el vuelo.
Volvía y desfallecía una y otra vez
de pronto un latido...
de pronto un latido...
elixir DIVINO y envolvente
Mi dulce niña con alas firmes
HEROìNA por siempre
Mi dulce Anjali, la que parece mariposa
tienes alas de albatro,
o tal vez de cóndor
o tal vez de cóndor
Gracias por tu fuerza
Gracias por tus alas
Gracias por tu vida.
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